6 de marzo de 2013

José Manuel Garibay Félix “El Gordo” era rey en Puente Grande”


A una semana del cambio de administración estatal en el gobierno de Jalisco, fue eliminado violentamente el multi-delincuente procedente del Valle de Mexicali en Baja California.


José Manuel Garibay Félix “El Manuelón” o “El Gordo”, quien a pesar de encontrarse en libertad, ejercía el liderazgo del autogobierno en el penal de Puente Grande.

El asesinato de “El Gordo” se sumó al de su antecesor en el gobierno compartido del Reclusorio Preventivo de Guadalajara: Miguel Ángel Auzeta Ontiveros “El Mike”, sobrino del narcotraficante Juan Manuel Salcido Auzeta “El Cochiloco”, miembro del Cártel de Guadalajara en los años ochenta.

El cadáver de José Manuel fue localizado la tarde del 19 de febrero en Zapopan, sin embargo, su muerte se había anunciado dos días antes en el blog Tierradelnarco.com, en una nota confusa que anunciaba el deceso de Manuel Garibay Espinoza “El Meño”, padre del mencionado y preso en el penal de máxima seguridad de Matamoros desde 2010.

La página electrónica indicaba que de acuerdo a información recibida, “El Manuelón” (al que confundieron como sobrino de Garibay Espinoza) fue asesinado “junto con su mano derecha, Pacheco, dentro del penal de Puente Grande, Jalisco, espero más Info”.

El reporte dio pie a una alerta e investigaciones oficiales, dado que las autoridades sabían que efectivamente, el criminal tenía como lugarteniente a su ex compañero de prisión, conocido como “El Pacheco”.

El hallazgo

Personal del Servicio Médico Forense de Jalisco levantó el cuerpo del secuestrador vecino del Valle de Mexicali, en la curva conocida como “Del Millón”, en la carretera a Hacienda del Lazo, a 3.5 kilómetros de la carretera a Saltillo, en Zapopan. Presentaba golpes, huellas de tortura y un impacto de bala en la región occipital, y otro en la pierna derecha.

Ingresó a la morgue como no identificado. Su familia ya esperaba la noticia, sabían que lo habían mandado llamar y privado de la libertad una semana antes, y el día que lo asesinaron también fueron notificados vía telefónica, para que fueran a recoger el cadáver.

Por eso, bastó que conocieran del hallazgo del fallecido, un hombre de tez blanca, obeso, de cabello corto negro y barba de candado, para que supieran que se trataba del joven Garibay.

La descripción de sus tatuajes se los confirmó: la figura de un jaguar en la espalda; una mujer con una calavera en el dorso del brazo izquierdo; unas letras árabes en el brazo derecho y la figura de la Santa Muerte en la pierna derecha.

El cadáver tenía las piernas atadas con un lazo de plástico sujeto a un pedazo de madera, y sobre la cabeza tenía envuelta una sábana de color azul.

A Guadalajara se trasladó Eloísa Garibay Félix, de 27 años, para reclamar el cuerpo de su hermano, que tenía 29 años y era vecino del Ejido Chiapas, en Mexicali. La joven dijo a las autoridades ministeriales desconocer los hechos en los que perdió la vida José Manuel, y aseguró que éste tenía en su contra dos órdenes de aprehensión por los delitos de secuestro y homicidio en Baja California.

Después fue la encargada de trasladar el cuerpo a San Luis Río Colorado, Sonora, donde fue velado, a pesar de que la intención original era realizar el acto fúnebre en un rancho de la familia, ubicado en el Ejido de Pescadores en el Valle de Mexicali.

Autogobierno

Desde 2010, Garibay Félix era el cacique del Reclusorio Preventivo de Guadalajara, llegó a su privilegiado puesto cuando su familiar lejano, Miguel Auzeta “El Mike”. Le heredó el poder tras su egreso de prisión. En su momento, ZETA informó de los privilegios que gozaba este reo, quien retuvo su liderazgo criminal incluso después de junio de 2012, cuando fue excarcelado.

“El Manuelón” vestía colores diferentes a los autorizados, manejaba un grupo de presos que controlaba al resto de la población penitenciaria y había convertido parte del área de visita íntima en su cuartel general, desde donde presuntamente controlaba el tráfico de sustancias prohibidas y cobro de cuotas, entre otras ilícitas actividades.

Como una de sus prerrogativas más escandalosas, a finales de 2011 se conoció de la boda del peligroso recluso, realizada dentro del penal, para lo cual se organizó una fiesta que duró varios días.

A principios de 2012, tras conocerse que en Mexicali células de Los Garibay actuaban en secuestros y homicidios por órdenes que “El Manuelón” giraba desde el interior de Puente Grande, autoridades de Baja California pusieron sus ojos de nuevo en José Manuel, quien por su parte, aceleró su excarcelación para no ser inculpado.

El 12 de junio de 2012, Garibay Félix obtuvo su libertad. Primero se amparó en el Juzgado Séptimo de Distrito en Materia Penal, para que los directivos del reclusorio le entregaran las boletas de libertad por los procesos que ya había vencido; finalmente un juez federal de Toluca le absolvió en otra causa criminal por el delito de delincuencia organizada.

A pesar de egresar físicamente, “El Gordo” no se alejó de la penitenciaría. Ingresaba una y otra vez, según informaron periódicamente fuentes de este Semanario, y en ocasiones se uniformaba como interno. A mediados de septiembre del año pasado, sus ausencias de Puente Grande fueron más notorias, dejando a otros presos como responsables del llamado autogobierno. Primero un recluso conocido como “Tavo”, después “El Pacheco” que obtuvo su libertad y finalmente “Rodolfo”, al parecer su sobrino.

Elecciones en el penal

El ambiente se empezó a calentar dentro del reclusorio para procesados de Jalisco a finales de 2012. Voces de internos se levantaron en contra de los violentos castigos que recibían, incluso por decir “malas palabras”, agresiones ordenadas por el grupo del poder.

En enero de 2013, los presos convocaron a “elecciones”. “El Monito”, un delincuente del que no se conoce su nombre, disputó el control a “Rodolfo”, lo que motivó que interviniera José Manuel Garibay Félix como contendiente fuerte.

Mientras eso se decidía en el penal, la noche del 14 de enero, en calles del barrio de San Carlos, cerca de la antigua central camionera de Guadalajara, fue acribillado a tiros Miguel Auzeta, ex líder carcelario, pariente y socio de Garibay. “Mike” viajaba con su pareja a bordo de una camioneta GMC Acadia, de reciente modelo.

Sicarios motorizados dispararon contra el ex interno en múltiples ocasiones, acertando 14 de los impactos sobre su humanidad. Su mujer, María de Jesús Enrigue Regil, resultó herida por un rozón de bala en un pie.

En mayo de 2010, la pareja protagonizó un escándalo en el reclusorio estatal, cuando fueron localizadas armas de fuego, drogas, celulares y computadoras en la celda que ocupaban en el área de íntima, durante un cateo realizado por el Ejército Mexicano. Inexplicablemente, una juez de distrito les decretó la libertad y “Mike” abandonó el penal.

Aun en estas condiciones, al interior del Centro de Readaptación Social de Puente Grande se conoció el resultado de las “elecciones”: “El Manuelón” recuperó el control prestado a otros de sus cómplices que causaron inconformidad entre los internos. Entre las nuevas medidas, se acordó no golpear a los compañeros y la coordinación del ya egresado “Pacheco” con los líderes de cada dormitorio.

En los pasillos del centro penitenciario creció el rumor de que Garibay había mandado matar a “Mike”, sin que existan datos que lo confirmen, pero que llegaron a oídos de agentes de la Policía Investigadora de Jalisco.

Originalmente, “El Gordo” participó junto con sus familiares en ilícitos registrados en Baja California para el Cártel Arellano Félix. Después se conoció por la relación de compadrazgo de su padre “El Meño” con los lugartenientes de Ismael “El Mayo” Zambada, que colaboró para el Cártel de Sinaloa. Actualmente se investiga si militaba o no en el Cártel Jalisco Nueva Generación, o si seguía con los sinaloenses.

Líneas de investigación

A una semana del homicidio de José Manuel Garibay Félix, las líneas de investigación que maneja la Procuraduría General de Justicia del Estado son múltiples:

- Posible venganza por la muerte de “Mike” Auzeta Ontiveros

- “Manuelón” fue asesinado en el penal y trasladado a otro escenario

- Eliminación para “limpiar” a la administración penitenciaria saliente

- Ajuste de cuentas por parte de miembros de un cártel contrario.

En Baja California, la versión extraoficial indica que dos semanas antes de ser llamado por sus socios criminales, “El Gordo” Garibay organizó una fiesta en el rancho familiar, donde estuvieron presentes elementos de diversos cuerpos policiacos de la entidad.

Asimismo, que el joven fue requerido por “traiciones” en manejos de recursos y acciones criminales desarrolladas bajos sus órdenes, que no habían sido autorizadas por sus jefes en Guadalajara.

A la fecha, la Procuraduría de Jalisco no ha revelado oficialmente ningún dato sobre el asesinato de Garibay. Incluso para los medios de comunicación pasó desapercibido, como un crimen más, de los muchos que ocurren en esa región del país.